domingo, 8 de diciembre de 2013

El Imperio de Malí

Durante los siglos 16, 17 Y 18 alrededor de un tercio de la población de etnia mandinga fue esclavizada por europeos y llevada a América. Hoy en día al menos en Estados Unidos los afroamericanos son en mayoría descendientes de personas del conjunto de los pueblos mandinga.

Su historia sin embargo comienza mucho antes del terrible encuentro con Europa, que los esclavizó y los alejó de sus tierras, obligándolos a realizar trabajos forzados para el beneficio de los grandes terratenientes. Parte de esta historia se da en el marco de un gran imperio, uno de los más poderosos de África, el Imperio de Malí.

Imperio de Malí, 1350

Fundado por el famoso Sundiata Keita, el Imperio de Malí se convertiría en la más grande potencia musulmana en el continente africano. Se cree por tradiciones orales que Sundiata Keita era de hecho descendiente de Bilal, un criado del profeta Mahoma. Sundiata accedió al trono en el año 1235 y gobernó durante 20 años hasta su muerte en 1255. Según las tradiciones orales, muy resumidamente decimos que logró hacerse con el poder de todos los reinos de la región tras la batalla de Kirina contra el reino Sosso, unificándolos en un solo gran imperio. Uno de sus primeros actos fue sancionar el Kurukan Fuga, una constitución no escrita para el imperio de Malí en la que se abolía la esclavitud y es una de las primeras declaraciones de los derechos del hombre. Sus principios eran el respeto por la vida humana, la solidaridad y la libertad. También se establecen derechos que en occidente son muy nuevos, los derechos ambientales, prohibía la quema de malezas y tenía en cuenta los derechos de los animales. También se contemplaba el nombramiento de mujeres en puestos de gobierno.



El título que tenían los gobernantes en el Imperio de Malí era el de “Mansa” o rey de reyes. Quedó tal vez asociado al Mansa Musa I (reinó de 1312 a 1337), que fue el hombre más rico en la historia de la humanidad. El Imperio durante su reinado producía más de la mitad del abastecimiento mundial de sal y de oro. Así es que era un Imperio muy rico y próspero. Se hizo famoso por la gran cantidad de mezquitas que construyó para el pueblo con sus vastas riquezas, de las que algunas sobreviven aún hoy en día. También es reconocida su larga peregrinación a la Meca desde áfrica occidental. Es sabido que en su viaje construyó mezquitas todos los viernes. Fue tan generoso con la gente del Mediterráneo oriental, que el precio del oro se devaluó completamente generando una inflación altísima en la región. Para rectificar esto, en la ciudad de El Cairo tomó prestado todo el oro que pudo cargar a tasas de interés muy altas, corrigiendo así la economía. Es la única vez que un solo hombre controló directamente el precio del oro en el Mediterráneo.




El Imperio de Malí fue el segundo más grande en su tiempo, sólo superado por el Imperio Mongol. Se tardaba un año completo en atravesarlo de este a oeste. Estaba ubicado como ya se dijo en África occidental, a lo largo del Río Níger. Pero este Imperio, uno de los más grandes de su tiempo y más ricos y poderosos de la historia, habría también de caer. Tras la muerte del mansa Mahmud IV sus tres hijos se dividieron el Imperio e hicieron la guerra entre sí, hasta que finalmente se declaró una guerra santa del islam contra el Malí dividido, y el Imperio dejó de existir por completo, con la creación del Reino de Segou. El destino final de este pueblo sería el de la mayoría de África, ser colonizado salvajemente por las potencias de Europa, en este caso Francia. Y previamente una campaña de esclavización que se dio en toda áfrica occidental, para que los mandinga fueran llevados a nuevas tierras a trabajar para los patrones blancos. Hoy en día los herederos del Imperio puede decirse que son los habitantes de la República de Malí, independiente desde 1960. 

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